Adboni

miércoles, 31 de agosto de 2016

Motivo de tu viaje



Dedicamos años a trabajar en un mismo lugar para retirarnos en algún momento y ahí comenzar a “disfrutar de la vida”. Pero, ¿qué pasa si no llegamos a esa edad añorada, a esa libertad? ¿Qué pasa si esa libertad la tenemos pero no nos hemos dado cuenta?

Toda la vida soñamos con visitar esos lugares que vemos en la televisión, el periódico y las revistas, pero que parece en ocasiones imposible. Sabemos que no es barato viajar, así que gastamos la vida en el mismo sitio.

Nos dan ataques de dejarlo todo atrás e irnos a trotar por el mundo. No es tan fácil como suena, pero nada en la vida lo es. Así que un día decidimos que lo haríamos, y aunque no hemos estado en todos los lugares que quisiéramos, está en nuestra agenda hacerlo.


Viajar es mucho más que hacer un check mark en un bucket list, más que tomar una foto para subir a Facebook. Es darse cuenta que el lujo no está en las cosas materiales, en una casa grande, un auto último modelo o ropa de marca. El verdadero lujo está en mirar a una persona que tiene otra cultura, otro idioma, otras costumbres, y que con una sonrisa ya te comunicó todo. Uno no viaja para conocer cuán diferentes somos de otros, sino para llegar a la conclusión que no importa la latitud de nuestro hogar, somos más parecidos de lo que creemos.

Viajar se ha convertido en una asignatura, un deseo y una obligación. Es el detox o el rehab que la mente y el corazón necesitan. Inundamos nuestro cuerpo de cosas que no son buenas y luego tenemos que limpiarlo con diferentes métodos, y así mismo la mente y el corazón piden auxilio de vez en cuando. Y es ahí cuando uno sale de casa, se monta en un avión y regresa nuevo. No huimos de nada, al contrario, viajamos con el deseo de regresar distintos, mejores, y a la misma vez más viejos, con más historias, más ideas, más dudas, más ganas de viajar.

Somos quienes somos por los lugares que hemos visitado, las personas que hemos conocido, las situaciones a las que nos hemos enfrentado, pero sobre todo, somos lo que somos gracias a todo eso que entra por nuestros ojos y permitimos que se aloje en el corazón.

¿Para qué son las cosas buenas si no son para hacerlas en exceso?

Y habrá quien piense que para qué viajar, si vivimos en una Isla que lo tiene todo. Sí, lo tiene todo, y por eso mismo viajamos. Porque cuando uno sale de su mundo por un tiempo regresa más agradecido por lo que tiene. El clima, el paisaje, la naturaleza, la cultura, las costumbres, la gente. Aprendes a vivir con menos, más feliz, más cómodo contigo mismo y el espacio que ocupas.

Creces como persona, y puede que al regresar lo que te parecía normal ya no te parezca. Lo que era una rutina adecuada, ya no encuentras cómo seguirla. Es ahí que te das cuenta que no solo creciste en el tiempo. Hay un dicho que dice que la peor parte de viajar es cuando regresas a casa y te das cuenta que creciste fuera del rompecabezas y ya tu pieza no encaja. Nosotros lo vemos de otra forma. Si nuestra pieza crece y regresa distinta, comenzamos un rompecabezas nuevo. Esa es la parte divertida del juego. Que con cada viaje cambia y nunca terminamos de montarlo.

sábado, 20 de agosto de 2016

Café como idioma universal


Ben dicen por ahí que el beso es el idioma universal. Que las sonrisas comunican todo sin hablar. Pero viajando hemos encontrado algo que en todas y cada una de las ciudades hablan perfectamente: el café. Y sí, al final tomarse un cafecito es casi como un beso mezclado con una sonrisa. Salimos de esta isla preocupados porque como el café de aquí ninguno, pero hemos descubierto que dándole un toque especial, en cada rincón del mundo lo hacen exquisito.

Sin intención de quitarle méritos a cualquier café probado en Europa, los japoneses hasta en esta liga fácilmente ganan. Uno va con la impresión de que lo que le van a ofrecer a uno es té verde, y termina uno degustado uno de los café más cremosos que hemos tomado. Y esto sin quitarle puntos a la presentación. Igualmente Tailandia nos sorprendió con una de las presentaciones más esmeradas que hayamos visto, además de que siempre lo sirven con alguna galletita por la casa. Punto a su favor.


El café griego, increíble. El italiano, era de esperarse. El de París, touché. Y es que de repente nos animamos a volver un momento a todas estas ciudades solo para darnos el cafecito de las 3 de la tarde y luego regresar al trabajo.

Por su parte, ciudades como Dallas, San Francisco, Nueva York y Austin han sido bendecidas con un coffee shop en cada esquina. Así que si nos proponíamos probar todos, podíamos dedicar días solo a degustar café en lugares decorados con un toque hipster único de esta época. Y hablando de lugares únicos, en la ciudad belga Brujas visitamos I Love Coffee, un café dedicado a solo a los fanáticos de esta bebida gloriosa la cual sirven con un chocolatito por el lado. Y claro está, allí estuvimos nosotros.

Así que no hay viaje que se complete sin el toque de cafeína. Viajamos para aprender historia, conocer cultura e inmortalizar lo que vivimos en fotos. Pero en el fondo, y sin decirlo, no ha habido una ciudad que despidamos sin que antes no de eso: besos, sonrisas y café.

viernes, 12 de agosto de 2016

Respiración Universal



Teniendo como base la frase de Fedora Aberastury...

                               "Seré no importa cuando. La vida está dentro mío..."



 ...y la sensación de que las palabras sólo pueden aproximarse a la esencia de las cosas...Sentimos que lo verdadero reside en el silencio, la calma y en la energía de la vida que todo lo envuelve.

La "respiración universal" es la idea primera con la que se comienza a trabajar Música-Energía. Se trata de la toma de contacto con la energía del universo.

Buscamos la integración  con él y despertamos ante la sensación de unidad como seres vivos que somos.

Partiendo de la base de que todo está hecho del mismo tipo de materia, y de que todo es vibración, tomamos consciencia de que el aire que respiramos es alimento, es energía universal.

El aire de la habitación en la que nos encontramos, el de nuestra ciudad y el de toda la Tierra está formado por miles de partículas de luz. Energía viva en movimiento que activa nuestro sistema, re-conectándonos con nuestro potencial vital.

EL AIRE ES ALIMENTO

La respiración es una pieza clave en la toma de consciencia del camino en la vida. Cuando respiramos el "aire universal" y el oxígeno entra en nuestro cuerpo, dirigimos nuestro pensamiento en forma de energía y creamos la visión de este elemento entrando en nuestro cuerpo e inundando de luz e inspiración cada espacio físico.

Es la espiritualización de la materia.
La apertura a través del cuerpo físico.
La consciencia de que somos energía.

EXPANSIÓN. NUESTRO ESPACIO EN EL PLANETA.

"...Comencé a repensar el espacio que cada ser humano ocupa en el planeta.; a ver que la mayoría no ocupa el lugar que le pertenece, o que no tiene el tamaño corporal que podría tener, que casi todos estamos encogidos, somos más pequeños y que esta ausencia de expansión es una carencia en todos los sentidos. No ocupamos el espacio de afuera porque no tenemos conciencia de nuestro espacio interno."

viernes, 5 de agosto de 2016

Música de Mozart para bebés



                     “La música expresa lo que no puede ser puesto en palabras, y lo que no puede
                                                             mantenerse en el silencio
                                                                        Victor Hugo

Howard Gardner ha catalogado la música como una de las siete inteligencias básicas formadas en nuestro sistema genético. Antes que él, siguiendo a Maria Montessori, Jean Piaget reconoció la música como una inteligencia innata preparada para desplegarse tempranamente, por su comprensión intuitiva del desarrollo humano en general, Rudolf Steiner hizo de la música una piedra angular de su extraordinario sistema de educación Waldorf. Él reconocía la música como el cimiento del intelecto, la creatividad, la capacidad matemática y el desarrollo espiritual, y como tal vez la forma más grande de arte, por derecho propio.

A través de nuestra experiencia podemos afirmar, que los niños, fundamentalmente en las primeras edades, al escuchar música de Mozart especialmente seleccionada según la actividad que van a desarrollar, comienzan a armonizarse psíquica y corporalmente,  logran grandes cambios en su nivel de concentración, atención y expresión.                                                                                


¿Porqué Mozart?

Porque Mozart gozó de un entorno familiar y musical formidable, que le permitió escribir música que armoniza ritmos fisiológicos verdaderos y universales.

Sus sonidos son puros y simples, pero también misteriosos y accesibles; en sus obras reina un sentimiento de seguridad permanente y no hay momentos insólitos.

Podemos sentir su música en el cuerpo y en el alma.

El niño al escucharla:
·       Entra en un estado de atención, de alerta o de  relajación, que  agudiza y potencia su posibilidad de aprender.
·       Fortalece su atención,  memoria,  creatividad,  imaginación e inteligencias.
·       Estimula el proceso de conexiones  neuronales.
·       Mejora sus habilidades matemáticas,  temporales y espaciales.
·       Optimiza su comunicación y la expresión.
·       Aumenta su percepción y conciencia de sí mismo y del ambiente.
·       Desarrolla habilidades y estrategias de interacción social.
·       Despierta sus ritmos fundamentales, que fluyen con toda libertad.
·       Facilita la producción de energía ligada  al cerebro e indispensable para pensar.
·       Abre el camino a su voz cantada y a su expresión corporal.
 
A continuación hemos seleccionado algunas   de las obras de Mozart y  sugerencias de actividades. Las mismas ya han sido llevadas a la práctica exitosamente. Podrás recrear los temas, según tu grupo y actividad a realizar.

Divertimento Nº 17 en Re: Jugando con los lactantes.
Sonata para piano en Re: Jugando a las escondidas. Carreritas, cintas
Sonata para piano en Fa:  Acunar.
La Flauta Mágica, arias: Rondas. Juegos de imitación.
Canción de Cuna:  Acunar, dormir.
Concierto para flauta y arpa: Actividades previas al descanso y sueño.
Sinfonía Nº 4 en Re: Jugando con objetos. Actividades plásticas.
Variaciones sobre "Twinkle, twinkle...": Juegos imitativos con los lactantes. Canto.
Sinfonía de los juguetes: ( L. Mozart): Dramatizaciones. Juegos corporales.
Danza germana Nº 3: Expresión Corporal. Danzas.
Sonata para dos pianos en Re: Expresión Corporal. Despertar.
Sonata para piano Nº 17.: Momentos de crianza.